Las cocinas sin ventanas ya no son una rara excepción. Americanas o abiertas al salón ganan cada vez más adeptos entre arquitectos y diseñadores de interiores que tratan de hacer de las nuevas cocinas lugares más flexibles e integrados en el resto de la vivienda. Como contrapartida, obtenemos cocinas sin acceso directo al exterior o a una entrada de luz natural.

A priori, esta característica podría parecer un inconveniente, ¿sin ventanas en la cocina? Ni hablar, son irrenunciables. Sin embargo, quienes creen estar tan seguros es porque no han visto de primera mano lo que un par de buenas ideas pueden hacer por una cocina sin ventanas.  ¿Quieres saber como llenar de luz un espacio dedicado al trabajo y disfrute cotidianos? Toma nota.

 

Llena de luz tu cocina, intégrala en el salón

Que tu cocina mire por completo hacia el salón y que solo una barra bien ancha para comer sirva de frontera. De esta forma aprovecharás la luz natural que se cuela en el espacio más importante de tu casa. Si deseas que la zona de cocción cuente con luz suficiente y que, además, su distribución te permita hablar con quienes descansan en el sofá mientras preparas la comida, ubica la placa de inducción a un lado de la barra.

 

El cristal, tu gran aliado

Si, por el contrario, deseas cierta intimidad en la cocina sin renunciar a la luz, puedes optar por una puerta corredera de cristal o panelado en este material, dependiendo del diseño de la misma. Esta opción te ofrecerá un plus de confort en el salón, pues estarás incorporando una barrera contra los ruidos y posibles olores.

 

Los colores claros y el blanco, tu gran apuesta

El blanco o la madera en tonos claros para el mobiliario. Para el suelo y las paredes, los colores pastel o grises sosegados. Para el frente de la cocina, azulejos con acabado brillo. Consigue que la decoración de tu cocina potencie la luminosidad de toda la estancia y sea capaz de proyectarla hacia el exterior.

 

Puntos de luz donde más los necesites

Incorpora dispositivos de iluminación LED en áreas delicadas. Por ejemplo, sobre la encimera en aquellas zonas donde realizas trabajos de cocina minuciosos o en ciertas estanterías o repisas a las que eches mano de forma constante. Lograrás puntos de apoyo en aquellos lugares en los que la luz natural puede quedarse corta y contribuirás a la belleza de tu cocina enfatizando rincones que consideras interesantes.