¿Cuántas veces has detectado mal olor en la cocina y te has dado cuenta de que procedía del lavavajillas? ¿Y qué me dices de esa ropa que sale más sucia de la lavadora que antes de meterla? Mantener los electrodomésticos limpios es importantísimo para conservar sus propiedades intactas y garantizar la higiene de tu vivienda. Te contamos cómo hacerlo.

Haz de la limpieza un hábito frecuente

No se trata de pasarnos el día limpiando los electrodomésticos de la cocina, pero igual que higienizamos el baño con asiduidad para evitar la aparición de bacterias, verlo resplandeciente y disfrutar del buen olor, debemos hacer lo propio con nuestras herramientas de trabajo a la hora de cocinar y lavar.

Emplea productos naturales si no quieres químicos en casa

Agua tibia jabonosa, vinagre blanco, limón o bicarbonato. Todos ellos son productos naturales que podrás emplear de forma sencilla y sin miedo a intoxicaciones en la limpieza de tus electrodomésticos de cocina.

El frigorífico, también por tu salud

No se trata solo de mantener el frigorífico limpio, también de evitar que aparezca moho o cualquier otra bacteria que pueda poner en peligro nuestros alimentos frescos y, con ellos, la salud de toda la familia. Puedes emplear agua y vinagre en el interior o simplemente agua y jabón neutro. Se trata de una ardua tarea porque has de sacar todos los alimentos y limpiar cada balda, rendija y cajón, sin embargo, te permitirá hacer limpieza en el interior y eliminar aquellas provisiones que han caducado sin darte cuenta o que se han estropeado y empiezan a oler mal y a mancharlo todo. Para evitar tener que realizar esta practica más a menudo de lo que te gustaría, se cuidadoso. Evitar derrames en el interior y consume los alimentos frescos antes de que se estropeen.

Lavadora y lavavajillas, un plan de choque contra los malos olores

El lavado de estos dos electrodomésticos es imprescindible para evitar que la humedad o los restos de comida generen mal olor y este se propague por toda la casa. La mayoría de los modelos cuentan con un programa de auto lavado. Aún así, es imprescindible dar una pasada con una bayeta húmeda o papel de cocina a la goma de la lavadora (seguramente aparecerán restos de jabón, monedas y trozos de papel peligrosos para el correcto funcionamiento del aparato) y vigilar los filtros del lavavajillas para darles un repaso a mano si no han quedado bien limpios. Si te vas a ir de vacaciones o de fin de semana, deja las puertas semiabiertas para evitar la acumulación de humedad.

El microondas, ese gran olvidado

Sí, el microondas también se limpia, aunque haya quién se percate de ello cuando el vaso de la leche se queda irremediablemente pegado al plato. Extrae este último y lávalo en la pila con agua y jabón. Para el resto, emplea una bayeta humedecida con agua caliente y zumo de limón. Conseguirás quitar todas las manchas y trasladar al interior del microondas un magnífico olor.

El horno, con productos no abrasivos

Si no tienes la suerte de contar con un horno pirolítico que sea capaz de autolimpiarse con gran eficacia, no acudas a los estropajos ni los productos fuertes, no solo podrías cargarte el interior del mismo sino que el olor a producto químico quedaría impregnado en lo que cocines posteriormente. Acude al bicarbonato y al vinagre, deja que la solución actúe durante unos minutos y retira con una esponja.

Ahora que ya sabes cómo limpiar tus electrodomésticos, aprovecha para higienizar toda tu cocina. No olvides los pequeños utensilios como cafeteras americanas, batidoras de baso o la panificadora, estos también necesitan tu atención.